Una remera de algodón valorizada en apenas US$ 0,01 ingresó al país; no fue un caso aislado, sino una alerta: la industria textil argentina está al borde del colapso. Según FITA, en diciembre de 2025 la producción del sector retrocedió un 25,7 % respecto al mismo mes del año anterior, y la utilización de la capacidad instalada se hundió a aproximadamente 35 %, cuando toda la industria operaba al 50-60 %. Fuente: UNO Entre Ríos y otros medios que recogen el informe.
Los números acumulados al cierre de 2025 son devastadores: la actividad textil completó una baja interanual de 7,8 %, único entre todos los rubros industriales que cerró el año con caída prolongada. En enero de 2026 aquel sector continuó desinflándose, operando muy por debajo del promedio nacional. Infotextil.
El empleo registrado sufrió una hecatombe silenciosa. En diciembre de 2025, los sectores textil, confección, cuero y calzado tenían unos 100.000 puestos formales, cifra que representó la pérdida de aproximadamente 12.000 empleos interanuales. Desde fines de 2023, los empleos perdidos superan los 20.000. ANRoca, Revista Mercado.
La dinámica comercial revela cómo la apertura importadora está socavando la industria nacional. En enero de 2026, las importaciones de prendas terminadas crecieron un 129 % en cantidad y un 91 % en valor respecto a enero de 2025. Al mismo tiempo, los insumos básicos como hilados y tejidos importados se redujeron entre 30 % y 40 % en volumen y valor. Infotextil.
Otro síntoma fuerte del derrumbe: el uso de la capacidad instalada cayó al 24 % en enero de 2026, para FITA uno de los niveles más bajos jamás registrados. Una productividad en mínimos históricos que va acompañada por una caída sostenida del consumo interno; los salarios reales siguen detrás de la inflación, y lo poco que consume la gente no alcanza para sostener tejido productivo. ANRoca, Infotextil.
El informe de CIAI del primer bimestre del año aporta capas de presión adicionales. Las ventas se desplomaron un 8,4 % interanual en ese período; el 63 % de las empresas reportan retrocesos de actividad; apenas un 30 % creció. Continental. Alrededor del 50 % de las empresas no pudo trasladar los aumentos de costos a los precios finales y un 43 % pudo hacerlo solo parcialmente. Continental.
La presión financiera va en aumento: ocho de cada diez firmas enfrentan dificultades de pago. En solo unos meses cayó al 21 % el grupo sin atrasos significativos, mientras al 60 % lo aquejan compromisos postergados. Continental. Los despidos y la omisión de reemplazos de renuncias son ya medidas masivas, del orden del 21 % de las decisiones sobre personal. Continental.
El dato de la remera valuada en un centavo de dólar sintetiza lo que está sucediendo: competencia desleal, subfacturación de importaciones y precios que ningún productor local puede igualar. FITA reportó que más del 70 % de los productos ingresan declarados por debajo de valores de mercado, lo que permite evadir impuestos y derechos. La subdeclaración va más allá de los bienes terminados: hilados, tejidos, materias primas están siendo importados con aranceles y bases fiscales rotas. Revista Mercado, Infotextil.
Mientras tanto, empresarios y sindicatos trazan un diagnóstico crítico: la baja demanda, la inflación que erosiona salarios reales, los costos financieros, la carga impositiva, y la falta de barreras aduaneras reforzadas configuran una tormenta perfecta que amenaza con extinguir no solo empresas, sino saberes técnicos y vocaciones productivas federales. Infobae.
¿Y qué? Porque el estribo de este desmoronamiento no es solo económico. Está en juego la soberanía productiva de un país que, tradicionalmente, se enorgullecía de una industria con presencia nacional y empleos territoriales. Si nada cambia, Argentina vivirá un proceso reverso de periferización: producción concentrada en el exterior, empleos formales que no vuelven, cultura industrial que se pierde. La vasta masa trabajadora afectada acaba empujada hacia sectores informales o migra a destinos urbanos ya saturados. Es una crisis que no se captura con estadísticas frías: cada remera vendida por un centavo es un síntoma de enfermedad estructural. IMPORTA porque ese abismo compromete derechos sociales básicos como empleo decente, renta mínima y democracia económica — y transmite una mensaje urgente a los gobiernos de que abrir las fronteras no basta; es necesario controlar lo que entra, proteger quien produce y garantizar que competir no sea sinónimo de perder.